‘México, un país de cínicos’ Acosos sexuales de la 4T Lo bueno, lo malo y lo feo de Adán Augusto López Hernández El recuento de daños

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‘México, un país de cínicos’ Acosos sexuales de la 4T Lo bueno, lo malo y lo feo de Adán Augusto López Hernández El recuento de daños

Se cumple el vaticinio del exmandatario José López Portillo * Para muchos especialistas en la materia, la mal llamada Austeridad Republicana se convierte en una actitud cínica y demagógica con la promoción de una “Revocación de mandato” inútil y costosa -cuatro mil millones de pesos, sólo para restregarle a los adversarios el gran apoyo “popular” del que goza el Presidente y su partido‘México, un país de cínicos’ Acosos sexuales de la 4T Lo bueno, lo malo y lo feo de Adán Augusto López Hernández El recuento de daños ‘México, un país de cínicos’ Acosos sexuales de la 4T Lo bueno, lo malo y lo feo de Adán Augusto López Hernández El recuento de daños

POR FRAY LALITO

Será que en nuestro querido México ya se cumplió la profecía del ex mandatario José López Portillo y Pacheco, cuando desde hace más de cuatro décadas advirtió: “Lo peor que puede ocurrirle a México es convertirse en un país de cínicos”.

En ese caso, cada uno de los mexicanos estaríamos haciendo válida la definición de “cínico”: “Actitud de la persona que miente con descaro y defiende o practica de forma descarada, impúdica y deshonesta algo que merece general desaprobación”.

En relación con este concepto, el filósofo francés Bédard propuso algunas “Dimensiones filosóficas del cinismo” que lo caracterizan especialmente en los “dirigentes”, dígase los políticos: Las prácticas que son el humor, la hostilidad, el sarcasmo, el irrespeto, la risa, la broma, la burla, la provocación, los criterios de validez, que son: la no coherencia entre pensamiento, palabra y acción; las fundamentales, la resistencia, la impasibilidad, la maldad, la mentira; y las de raíz, que son el dominio de sí mismo, la ironía, el escándalo, la exageración y el dogmatismo artificial.

Quizá muchos de los 130 millones de mexicanos han practicado el cinismo en nuestra cotidianidad de manera inconsciente. Sin embargo, la gran mayoría no lo ha hecho. Entonces ¿por qué podríamos ser considerados un país de cínicos..?

CINISMO EN INSEGURIDAD

Somos cínicos en la medida que lo son nuestros dirigentes. Somos cínicos cuando aceptamos el cinismo de nuestros políticos, los que toman las decisiones que a diario afectan nuestra salud, nuestra educación, nuestra seguridad y nuestro bolsillo.

Es el Presidente Andrés Manuel López Obrador cínico cuando defiende a Delfina Gómez, secretaria de Educación Pública, después de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) comprobó -con pruebas legales- que, cuando fue presidenta municipal de Texcoco, le retuvo a decenas de trabajadores, durante tres años, el 10 por ciento de su sueldo contra su voluntad, para reunir un fondo para Morena, lo cual implicó haber violado la ley electoral, además de la comisión de otros delitos que estarían por denunciarse por parte de los afectados, como son abuso de autoridad, fraude y desviación de recursos.

La pregunta que surge es ¿este es el ejemplo para los millones de alumnos del sistema educativo nacional: la impunidad y la violación de la ley?

Es cínico el Presidente de la República cuando dice que la maestra Delfina “es una mujer ejemplar” y que lo que hay en este escándalo es una campaña en contra de su imagen política y sus aspiraciones para ser gobernadora del Estado de México.

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Se actualiza en este caso, en la persona de López Obrador, la definición del cinismo como una “persona que miente con descaro y defiende o practica de forma descarada, impúdica y deshonesta algo que merece general desaprobación”.

Es cinismo presidencial defender y nombrar embajador en Panamá a Pedro Salmerón, acusado públicamente por varias mujeres de acoso sexual, como ocurrió también con Félix Salgado, cuando lo hizo candidato a la gubernatura de Guerrero.

Son cínicos el Presidente de México y sus arlequines: Sergio Gutiérrez, líder de los diputados; Mario Delgado, dirigente de su partido, y Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la CDMX, cuando replican del ‘Preciso’ y arremeten y fustigan al INE por sus elevados sueldos y gastos excesivos como pago de alimentos de sus “mascotas” (perros de protección y seguridad del Instituto).

¿Acaso no es cinismo “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”?

DE AUSTERIDAD REPUBLICANA A REVOCACIÓN DE MANDATO

Para muchos especialistas en la materia, la mal llamada Austeridad Republicana se convierte en una actitud cínica y demagógica con la promoción de una “Revocación de mandato” inútil y costosa -cuatro mil millones de pesos, sólo para restregarle a los adversarios, el gran apoyo “popular”, del que goza el Presidente y su partido.

Es cinismo y demagogia la pretendida venta del avión presidencial, cuyos gastos de mantenimiento y “pensión” seguimos pagando; el despilfarro por la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

¿Es ejemplo de Austeridad Republicana irse a vivir con su familia, en medio del lujo, la ostentación y la opulencia, a un auténtico Palacio que es un “Museo Nacional”, que pertenece al pueblo?

En México los presidentes habían vivido desde 1934 en la residencia oficial de Los Pinos. AMLO hizo lo contrario, emulando a su admirado presidente Lázaro Cárdenas, quien declinó vivir en el Castillo de Chapultepec, por considerarlo ostentoso, para irse a vivir a un rancho que terminó por convertirse en Los Pinos.

Otra gran incongruencia que raya en el “cinismo”, que es pública y enturbia el discurso de austeridad y anticorrupción, del Presidente es la forma de vivir de sus tres hijos mayores. Del mayor, José Ramón López, se sabe que, con su esposa brasileña, se da vida de príncipe. Una lujosa vida, con residencia en Houston, Texas, que no ha tenido recato en mostrar en sus redes sociales, como cuando se hicieron virales fotografías publicadas con su pareja disfrutando de unas vacaciones en Aspen, Colorado, un destino de superlujo.

Los hijos del Presidente, José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso López Beltrán, se convirtieron públicamente en el ejemplo de la opulencia, el oprobio y los excesos.

Andrés Manuel López Beltrán, el más político de los hermanos, quien podría ser el orgullo del “nepotismo presidencial”, ya cuenta en el gobierno de la 4T con una superestructura de funcionarios jóvenes que reportan primero en su escritorio, y después en el del titular del Poder Ejecutivo.

El más pequeño de los López Beltrán, Gonzalo Alfonso, se fue a “trabajar” en la estructura del equipo de Los Gigantes de San Francisco.

A mediados de 2019 se hizo pública una fotografía en la que el hijo del Presidente compartía el palco de honor del estadio regiomontano de los Sultanes, con los empresarios Alfonso Romo, Carlos Bremer y Carlos Slim.

EN INSEGURIDAD HAY CINISMO, SARCASMO Y RISA PRESIDENCIAL

Es cinismo el sarcasmo y la risa presidencial, cuando un periódico nacional publica que hubo una “masacre” más en el país y se rompe récord de muertes por delincuencia organizada.

Es cinismo decir cada mañana que “vamos requetebien”, pero sin resultados ni datos duros, sobre todo en seguridad, educación y salud.

Qué resultados se pueden esperar con colaboradores 90% de honestidad y 10% de capacidad. Improvisados, sin capacidad, sin experiencia y sin perfil, pero eso sí, todos honestos y de “izquierda”. Una periodista al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana para resolver el problema más grave: la “inseguridad”, en defensa de “Abrazos no balazos”; una operadora electoral y recaudadora de fondos para campañas, al frente del proyecto más importante del país, la SEP; un agrónomo al frente de Pemex, cuyo mérito es haber sido el oficial mayor de AMLO en la CDMX, y quien toda su vida le ha administrado sus ingresos.

EL FRAUDE ELECTORAL MÁS GRANDE DE LA HISTORIA

Por colaboradores como este, el Presidente no usa tarjeta de crédito, nunca ha presentado una declaración de impuestos y ha tenido suficiente dinero para tres campañas presidenciales; el habilidoso -ahora de “izquierda”- autor del fraude electoral más grande de la historia reciente (1988) al frente de la CFE y promotor de la polémica “reforma eléctrica”; el más nefasto y culpable de nuestro récord mundial en muertes por Covid, López-Gatell, con los peores resultados del mundo en manejo de la pandemia… así que ¿cuál transformación? ¿Cuáles resultados? ¿Qué régimen quieren cambiar y por cuál otro?

Que digan qué clase de país quieren. Será tipo Noruega, Dinamarca, o será tipo Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia. Qué han resuelto en favor de los pobres, sino aumentar su número y convertir en dádivas, a “título personal”, los apoyos de “programas sociales”.

¿Acaso no es cinismo insistir en que “ya se acabó la corrupción” y que las escaleras de la corrupción “se barren de arriba para abajo”?

En los hechos, colaboradores y “cercanos” a AMLO han actuado en sentido contrario. Sólo basta revisar algunos escándalos y casos que se han hecho públicos en el gobierno de la Cuarta Transformación.

Las acusaciones de corrupción en Sener, Pemex, IMSS, CNDH, Conagua, INDEP, Conade y Segalmex. Está el caso de la renuncia del ex director del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, Jaime Cárdenas, quien denunció ante la FGR corrupción de los actuales cuadros del Instituto en las subastas y robo de artículos y joyas.

Están los escándalos de los hermanos Pío y Martín López Obrador, los contratos de la prima del Presidente en Pemex e IMSS.

También hay casos mediáticos de los más cercanos colaboradores que han rayado en el cinismo: Manuel Bartlett (casas y contratos de su hijo); Rocío Nahle (parientes); Octavio Romero (parientes); Irma Eréndira Sandoval y John Ackerman (casas); Yeidckol Polevnsky (inmuebles fantasma).

Es cinismo presidencial decir que ahora la FGR es “autónoma” y que la venganza política no es lo suyo, cuando vemos cómo utiliza esa institución, encargada de la procuración de justicia, contra sus enemigos políticos. Rosario Robles, Francisco Cabeza de Vaca, Ricardo Anaya y hasta científicos del Conacyt.

El caso Veracruz, en el que defiende y alaba las cualidades del gobernador Cuitláhuac García, tras la cuestionada detención de José Manuel del Río Virgen, quien es secretario técnico de la Jucopo y amigo de Monreal. “Te detengo José Manuel, para que entiendas Ricardo” quién manda y quién pone las reglas de la sucesión.

Si el Presidente de la República es cínico, ¿debemos considerar a México un país de cínicos?

Son millones de mexicanos cómplices del cinismo cuando creen que está en marcha una “Cuarta Transformación”; cuando creen que ya se acabaron la corrupción, el nepotismo y las prácticas del “neoliberalismo”; y cuando aún hay la esperanza de que el líder del país tiene la capacidad de sacar al país de la crisis y reencausarlo por la via del bienestar y la justicia social.

Quizá sin darnos cuenta, y sin pretenderlo, ya nos convertimos en un país de cínicos.

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