En Valladolid el vinilo también recupera su sitio

En Valladolid el vinilo también recupera su sitio

En Valladolid el vinilo también recupera su sitio

Pedro Castro no tiene claro el número total de vinilos que puede tener en casa... «Unos 4.000 o 5.000, pero igual me quedo corto», asegura añadiendo que su casa «es un museo». ¿El primero? «’Journeyman’ de Eric Clapton; ‘Tubular Bells’, de Mike Oldfield; y ‘Highway to Hell’, de AC/DC», responde. Este último, que salió en 1979, también fue el primero que compró Javier Capellán en una antigua tienda del paseo Renedo. «Tendría 17 o 18 años», recuerda. Desde entonces no ha dejado nunca de comprar. Ahora su colección rondará el millar, destacando los 200 que tiene de Kiss: «Me gusta buscar primeras ediciones o ediciones especiales, incluso de otros países... porque son diferentes, tienen distintas contraportadas... en España incluso hubo algunas censuradas». José Luis Castrillón más que coleccionista se considera amante de la música. Empezó por los vinilos, se pasó al CD, pero... «cuando salió el CD pensamos que iba a ser la bomba y luego resultó que el sonido no es tan bueno como el vinilo y que el objeto no es tan atractivo», reconoce. Los dos primeros que compró fueron de rock: «‘Matching Head’, de Deep Purple; y ‘Trespass’ de Genesis. Creo que me costaron entre 400 y 500 pesetas».

Pedro, Javier y José Luis son tres vallisoletanos amantes de la música en general y principalmente de los vinilos, un formato que en los últimos años ha recuperado su sitio destronando, si se permite esta palabra en elmundo cultural, al disco compacto o CD.

Así lo reconocen los expertos y así se viene demostrando desde que las discográficas se han decidido, aunque algunas nunca dejaron de hacerlo, a sacar sus álbumes también en el llamado disco de larga duración. Según la Asociación de la Industria de Grabación de América, en 2020 la venta de vinilos superó en ingresos a la de discos compactos.

En Valladolid el vinilo también recupera su sitio

A lo largo de esta semana se está celebrando la 36ª Feria Internacional del Disco de Valladolid, la más antigua a nivel nacional. En la Plaza de Portugalete, junto a la Catedral, se encuentran coleccionistas y/o amantes de la música, como Pedro, José Luis y Javier buscando... o mejor dicho rebuscando. «Me gusta comprar de manera presencial, revolver y que el disco te encuentre a ti o tú al disco, pero sin buscar uno en especial», reconoce Javi. Madrid es uno de sus lugares predilectos para comprar. Evidentemente internet también, pero la capital cuenta con numerosas tiendas de vinilos. «Es una gozada callejear e ir buscando», añade Pedro. «No soy un apasionado; compro lo que creo que me va a gustar», apunta José Luis, mientras exhibe algunas ediciones difíciles ya de encontrar. En su caso, muchas de los años 80 y de los 90: «Últimamente se cuidan más; al vinilo lo cuidan más que antes».

Y quizá sea ésa una de las claves de su resurgir. «Ahora como la competencia es lo digital y el no comprar, los discos están cuidadísimos», insiste Castrillón, que reconoce que algunos de sus descubrimientos musicales llegaron por el formato y el diseño de la portada: «Como ‘Unknown Pleasures’ de Joy Division». Él mismo da una clave más: «Una vez que se puede tener cualquier música, entre un CD o un LP no hay comparación».

Javier Capellán repite que nunca ha dejado de comprar ni de buscar y cree que este resurgir puede afectar, y de hecho está afectando, a los precios: «Se está encareciendo el producto». Él es de los clásicos del heavy: «No colecciono por tener discos, me gusta y sigo comprando. Lo último una edición antigua de Black Sabbath – con la que posa en la foto–». También cree que el CD le hizo daño en su momento al vinilo: «De hecho costaba encontrarles. Ahora todo sale en vinilo y es más sencillo».

Pedro Castro tiene una habitación en su casa dedicada a la música, con CDs, vinilos, singles, guitarras... «De todo. De los Rolling todo, de los Beatles, heavy, música española... Tengo muchísimos». Recuerda que cuando adquirió sus primeros vinilos las opciones eran ésa o casette: «Los compré porque en cuanto al sonido no hay color. No tiene nada que ver con un CD. Y más si tienes un buen equipo. Y luego estar el verlo en grande». La única incomodidad, si se puede considerar como tal, es la de «levantarse y darle la vuelta».

Los tres siguen comprando. Estos días en la Feria. El resto por internet, a través de conocidos... Y no dejarán nunca de hacerlo.

Y ahí entran los expertos a explicar el porqué. «En el vinilo hay matices que en el CD se vuelven planos», explica Carlos Ramírez, organizador de la Feria del Disco y, por supuesto, amante del elepé. «El que colecciona discos, colecciona cultura por tres motivos. El primero porque las portadas están hechas, en algunos casos, por gran?des diseñadores. Hasta Pablo Picasso diseñó alguna. El segundo porque la mayoría de la música estaba concebida para el vinilo. Y tercero, porque la gente se pensaba que el CD no se estropeaba ni se rayaba, y no es así».?

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