Crímenes sin sangre y detectives aficionados ¿por qué triunfa el cosy crime?

Crímenes sin sangre y detectives aficionados ¿por qué triunfa el cosy crime?

Crímenes sin sangre y detectives aficionados ¿por qué triunfa el cosy crime?

Vender más de 100.000 libros en tres días está al alcance de muy pocos. Es lo que consiguió Richard Osman en Reino Unido con el lanzamiento de El jueves siguiente, la continuación de El club del crimen de los jueves (editados aquí por Espasa), uno de los mayores best sellers de 2020, también en España. Osman suma en poco más de un año más de dos millones de ejemplares vendidos tras convertir al grupo de ancianos que protagoniza sus libros en grandes referentes del llamado cosy crime o cozy mysteries, todo un fenómeno de ventas en gran parte de Europa y Estados Unidos.

Las señas de identidad más destacables de este subgénero surgen por oposición al crudo realismo y la violencia explícita habituales en la novela negra, para ofrecer misterios a la vieja usanza resueltos por detectives aficionados. Una necesaria vuelta de tuerca al clásico tablero del Cluedo y aquello de "fue el mayordomo en la biblioteca con el veneno", con indudable tirón entre el público.

Aquí no hay sitio para la sordidez de los bajos fondos urbanos ni para los policías a punto de jubilarse macerados en alcohol. En su lugar encontramos a una cincuentona soltera que deja su empresa de relaciones públicas para retirarse en un pueblecito de la campiña inglesa o a la mismísima Isabel II desplegando toda su astucia para resolver un posible caso de asesinato cometido en una de las habitaciones del Palacio de Windsor. Hablamos de Agatha Raisin, la improbable heroína de M.C. Beaton, considerada como la reina del cosy crime con 30 entregas a sus espaldas, y de otra reina, en este caso la de Inglaterra, protagonista de El nudo Windsor, de S.J. Bennett.

Ambas, herederas de la Miss Marple de Agatha Christie y la Jessica Fletcher de Se ha escrito un crimen, han llegado a las librerías españolas en los últimos meses de la mano de Ediciones Salamandra. Su editora, Anik Lapointe, ofrece algunas claves para entender por qué las palabras cosy crime(cosy significa acogedor, cómodo o amigable) no son un oxímoron : "es el subgénero más simpático de la ficción criminal. Nos habla de las relaciones personales de la gente, busca el mal en los hechos cotidianos, donde menos se espera. Suele haber tantas pistas buenas como falsas, porque uno de los placeres de estas novelas consiste en descubrir el misterio".

En las últimas semanas a esta lista se ha sumado otro título, Miss Merkel. El caso de la canciller jubilada (Seix Barral), en el que David Safierahonda en esta creciente tendencia de convertir a personajes públicos en detectives aficionados. Si la idea de poner a la canciller alemana a investigar un caso en la Alemania rural tras abandonar la política no fuera ya lo suficientemente sugerente, el humor con el que Safier impregna cada página se encarga del resto. ¿Se imaginan a Angela Merkel llamando "bizcochito" a su marido? Pues ese es solo uno de los detalles de unas aventuras que, según ha asegurado el propio Safier, tendrán continuidad en breve, después de vender cerca de 300.000 ejemplares en Alemania en seis meses.

Crímenes sin sangre y detectives aficionados ¿por qué triunfa el cosy crime?

Tirando de estereotipo con cierto tufo machista, se podría pensar que es un género cuyo público objetivo son mujeres de mediana edad que toman el té, participan en cursos de cocina y conviven con uno o más gatos. Prejuicios aparte, adentrarse en las páginas de Agatha Raisin y la quiche letal o en El club del crimen de los jueves supone descubrir un agudo retrato de caracteres, atractivo para todo tipo de lectores, con oleadas de sarcasmo típicamente británico afilando cada página. Es un homenaje a los clásicos que evita caer en la parodia y actualiza algunos de los tropos de las novelas de misterio que triunfaban en los años 40 y 50.

Además, nada es tan idílico como parece. Si Raisin es una "experta chantajista emocional" que hace frente a los pueblerinos de los Cotswolds con grandes dosis de cáustica ironía, los villanos de las novelas de Osman son retratados con despiadada mordacidad. Por su parte, la Isabel II nonagenaria de El nudo Windsor aporta su punto de vista incisivo con respecto a los que la rodean. Una de sus ayudantes la presenta como alguien con "ojos de lince, olfato para las sandeces y una memoria prodigiosa", algo que demuestra con creces en varios momentos de la trama. La Miss Merkel de Safier tampoco se queda atrás: saca su a relucir su afilada visión del género humano al analizar a los seis sospechosos de la muerte de un aristócrata que ha aparecido muerto en la mazmorra de su castillo ataviado con una armadura medieval.

La popularidad del cosy crime en el panorama cultural actual parece algo inesperado, un eco de tiempos pasados, quizá más ingenuos que este siglo XXI tan de vuelta de todo. Pero conviene ver más allá y darse cuenta de que detrás del nordic noir, los regueros de sangre en la nieve y el lenguaje de las autopsias y los interrogatorios policiales, el género negro es mucho más diverso de lo que parece. Estos rompecabezas amables no son el antídoto del 'true crime' o de la abundancia de "thrillers violentos, adictivos y trepidantes, como dicen tan bien las fajas", según Anik Lapointe. Ella misma da con la respuesta a través de una pregunta, como suelen hacer los buenos detectives: "¿qué mejor refugio para los traumas de la realidad que un mundo de postal donde se hace justicia, se vence a los villanos y todo acaba bien?".

El top five del cosy crime

El jueves siguiente.Richard Osman. A la vejez, casos de asesinato. Cuatro octogenarios afrontan una segunda investigación en la que están implicados un viejo amigo, unos diamantes robados y la mafia.

El nudo Windsor.S.J. Bennett. Un híbrido entre The Crown y las historias de Miss Marple en el que Isabel II revela unas dotes de observación y deducción dignas de Sherlock Holmes.

Agatha Raisin y el veterinario cruel.M.C. Beaton. La segunda entrega de la serie nos devuelve al idílico pueblo de Carsely y a sus no tan idílicos habitantes.

Miss Merkel. El caso de la canciller jubilada. David Safier. En 2022, solo unos meses después de dejar su cargo, Angela Merkel descubre una vocación desconocida: investigar crímenes.

El truco de los espejos.Agatha Christie. Las reediciones de la "madre" del cozy crime nos devuelven joyas como esta, ambientada en una mansión en la que conviven una extraña familia y un reformatorio para jóvenes criminales.


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